| El bromuro de metilo
ejerce su acción a partir de que se obtiene una cierta concentración en la atmósfera
fumigada, congruente con el tiempo de exposición previsto. Es por tanto de gran
trascendencia en la mayoría de las situaciones, que se obtenga lo más rápidamente
posible la concentración deseada; es a partir de este momento que empieza a contar el
tiempo de exposición! Este principio aplica para tratamientos para control de plagas en
instalaciones, bodegas, furgones, barcos, etc., sin excluir la fumigación de suelos. De lo anterior se deriva la importancia de asegurar cuando quiera que sea factible, que se aplique el bromuro de metilo en forma gasificada. Extender el tiempo de exposición, en la mayoría de los casos, no compensa por el tiempo que tarda el fumigante en gasificarse espontáneamente. Aunque el bromuro de metilo evapora rápidamente arriba de los 4 ºC, al evaporarse toma unas 60 calorías por cada gramo que se evapora (calor latente de evaporación). En consecuencia, en un sistema cerrado o restringido, como lo pueden ser las mangueras de inyección o un espacio limitado, como una cubierta plástica, el bromuro se va enfriando y la evaporación va siendo cada vez más lenta. Mientras tanto, parte del bromuro en forma de gas se empieza a perder por difusión fuera del espacio o área tratada. Si la temperatura es menor de 15 ºC, el problema de alcanzar con rapidez la concentración planeada se vuelve crítico, tanto en la fumigación de espacios como en la fumigación de suelos o tratamientos para combate de hormigas o tuzas. Hay otras razones para recomendar la vaporización del bromuro de metilo. |
La absorción y
adsorción en los productos tratados y desde luego en los tratamientos al suelo es
notablemente mayor si el bromuro de metilo entra directamente en contacto, en forma
líquida, con los productos tratados o el suelo. Esto, además del problema citado, tiene
como consecuencia un nivel más alto de residuos que es un factor crítico en la
fumigación de granos y comestibles en general. Algunos materiales, particularmente aquéllos que contienen azufre, desarrollan olores desagradables tras la fumigación con bromuro de metilo. El gasificar el bromuro antes de su introducción, reduce notablemente problemas de olor residual. El tipo de vaporizador a usar depende de cada situación específica. Los distintos tipos de vaporizadores se discuten en la Sección de EQUIPOS, USO Y APLICACIÓN. El vaporizador de serpentín y agua caliente, (fig. 7) se presta para fumigaciones de instalaciones y bodegas, donde el punto de fumigación es fijo o hay pocos desplazamientos a distancias relativamente cortas. Puede usarse en fumigación de barcos y contenedores. Para la fumigación de furgones es deseable en general, usar un vaporizador de agua caliente y cuando la fumigación se hace a temperaturas abajo de 7-8 ºC es indispensable. El vaporizador de motor de combustión, (fig. 8) es muy práctico y efectivo para fumigación de suelos dónde la movilización del equipo es continua. En fumigaciones de contenedores y estibas, es recomendable también si el equipo debe estarse transladando de un lugar a otro. |